Calculadora de rollover: cuánto tendrías que apostar de verdad
El multiplicador por sí solo no dice nada. Lo que decide es sobre qué se aplica, en cuántos días y con qué contribución. Pon las cuatro cifras y mira el resultado en pesos.
Calculadora de rollover
Introduce las condiciones de una oferta y te dice cuánto hay que apostar de verdad, cuánto por día y si el plazo da para ello.
Cinco casos ya calculados
| Escenario | Condiciones | Apuestas reales | Por día | Veredicto |
|---|---|---|---|---|
| Oferta blanda | 20× sobre el bono · 30 días · contribución 100% | $20,000 | $666.67 | Alcanzable con juego regular |
| Base doble | 20× sobre depósito + bono · 30 días · contribución 100% | $40,000 | $1,333.34 | Alcanzable con juego regular |
| Plazo corto | 20× sobre el bono · 7 días · contribución 100% | $20,000 | $2,857.15 | Exige jugar bastante más de lo normal |
| Contribución baja | 20× sobre el bono · 30 días · contribución 20% | $100,000 | $3,333.34 | Exige jugar bastante más de lo normal |
| Las tres juntas | 35× sobre depósito + bono · 7 días · contribución 20% | $350,000 | $50,000 | Prácticamente inalcanzable |
Todos los casos parten de un depósito de $1,000 y un bono de $1,000. Lo único que cambia entre filas es la condición que da nombre al escenario.
Qué hace exactamente esta calculadora
Toma las cuatro condiciones que aparecen en los términos de cualquier bono y las convierte en una cantidad de pesos apostados. No es una estimación ni un modelo: es una multiplicación y una división, las mismas que tendrías que hacer a mano con la promoción delante.
El resultado que importa es el segundo, no el primero. El requisito total suele impresionar y no dice mucho; la cifra diaria, en cambio, se compara directamente con lo que apuestas en una tarde normal, y esa comparación es la que responde a la única pregunta real: ¿puedo cumplir esto sin cambiar cómo juego?
Por qué la base importa más que el multiplicador
Es el campo que casi ninguna comparativa muestra y el que más cambia el resultado. Un requisito de 20× sobre un bono de $1,000.00 son $20,000.00 de apuestas. El mismo 20× aplicado sobre depósito más bono, con un depósito de $1,000.00, son $40,000.00. El titular es idéntico, el trabajo es el doble.
Hay una tercera forma, que es la más difícil de calcular porque no tiene un resultado fijo: el requisito sobre el bono y las ganancias que ese bono produzca. Ahí el objetivo se mueve mientras juegas, porque cada ganancia añade requisito nuevo. La calculadora lo trata como un mínimo y lo avisa, que es lo único honesto que se puede hacer con una cifra que depende de cómo vaya la sesión.
Cuando leas una promoción, busca la preposición. «Treinta veces el bono» y «treinta veces el importe del depósito y el bono» están a una línea de distancia en el texto y al doble de distancia en la realidad.
La contribución es el multiplicador escondido
La contribución es la parte de cada apuesta que cuenta para el requisito. Al 100%, mil pesos apostados avanzan mil pesos. Al 20%, esos mismos mil pesos avanzan doscientos, de modo que el requisito se multiplica por cinco sin que el número del titular se haya movido ni una unidad.
Por eso el campo está en la calculadora y por eso conviene rellenarlo con el porcentaje del juego que vas a jugar de verdad, no con el más alto de la tabla. Las tragamonedas suelen aportar el 100%; la ruleta y el blackjack, mucho menos, cuando aportan algo.
Una advertencia que descubrimos leyendo los términos del mercado mexicano: la contribución no siempre es un porcentaje. De los operadores que revisamos el 30/10/2026, uno la define por el margen de la casa, otro por puntos, otro limita el bono a un catálogo cerrado de títulos, otro la define por exclusiones y otro publica una tabla por juego con porcentajes. Si la oferta que estás evaluando no se rige por porcentajes, el campo de esta calculadora es una aproximación, y conviene saberlo.
El plazo no reduce nada, comprime
Es el error de lectura más común. Un plazo corto no baja el requisito: lo concentra. Veinte mil pesos de apuestas en treinta días son unos $667.00 diarios, un ritmo perfectamente normal. Los mismos veinte mil en tres días son más de $6,600.00 al día, y ese ya no es el mismo producto.
Hay además dos relojes distintos en casi todas las promociones, y la calculadora solo conoce uno. Está el plazo para reclamar la oferta –a veces setenta y dos horas– y el plazo para cumplir el requisito. Si la verificación de identidad se come parte del segundo, el plazo real es menor que el publicado, así que conviene introducir los días que de verdad quedan y no los del titular.
Un ejemplo real, paso a paso
Vale la pena hacer una vez el recorrido completo con una oferta que existe. Un casino de la comparativa ofrece igualar el primer depósito al 100% hasta $5,000.00, con un requisito de 25 veces el bono. Supón un depósito de $1,000.00: el bono es de $1,000.00 y el requisito, al aplicarse solo sobre el bono, es de $25,000.00 en apuestas.
Hasta aquí parece manejable. Pero esa oferta añade dos condiciones que el formulario no tiene campo para recoger y que cambian el resultado por completo. La primera es que el bono solo se puede jugar dentro de un catálogo cerrado de títulos elegidos por la casa, de modo que la contribución no es un porcentaje sino una lista. La segunda es que la conversión máxima del bono en dinero real equivale al propio importe del bono.
Puestas juntas, las tres cifras cuentan una historia distinta de la del titular: apostar $25,000.00, en una selección de juegos que no eliges, para poder retirar como mucho los $1,000.00 que te dieron. La oferta está íntegramente publicada y no esconde nada. Simplemente, ninguna de las tres cifras aparece en el anuncio.
Esa es la razón de que esta calculadora exista y también su límite: hace bien la parte aritmética, y la parte aritmética es solo el principio de la lectura.
Cómo leer el veredicto
La etiqueta que aparece bajo el resultado sale de la cifra diaria y de nada más. No sabe cuánto dinero tienes ni cómo juegas, así que trátala como una referencia y no como un consejo: por debajo de unos quinientos pesos al día el ritmo es cómodo para la mayoría, y por encima de unos seis mil la oferta deja de ser realista salvo para quien ya apostaba esas cantidades.
El tercer resultado, las apuestas por cada $1,000.00 de bono, existe para comparar ofertas de tamaños distintos. Es la cifra que usa el índice de condiciones de este sitio por la misma razón: convierte multiplicadores con bases diferentes en una sola escala.
Por qué la cifra por cada mil pesos es la más útil para comparar
De los tres resultados, el tercero es el que menos llama la atención y el que más sirve cuando hay varias ofertas sobre la mesa. Las promociones vienen en tamaños distintos –mil pesos, cinco mil, quince mil– y eso hace que los requisitos totales no se puedan poner uno al lado del otro: el número grande pertenece casi siempre a la oferta grande, sin que eso diga nada sobre cuál cuesta más esfuerzo por peso recibido.
Dividir el requisito entre el bono y llevarlo a una escala común resuelve eso. Una oferta que pide veinte mil pesos de apuestas por cada mil de bono es más barata que una que pide cincuenta mil, con independencia de lo que anuncien las dos. Es la misma operación que hace cualquiera al comparar el precio por kilo en el supermercado, y funciona por la misma razón.
Con esa cifra delante, además, se nota enseguida el efecto de la base. Dos ofertas que anuncian el mismo multiplicador aparecen separadas por el doble en esta escala si una aplica el requisito sobre el bono y la otra sobre depósito más bono, y esa separación es exactamente la información que el titular no da.
Lo que la calculadora no puede decirte
No calcula cuánto vas a perder, y no lo hace a propósito. Ese número depende del retorno teórico de los juegos que elijas, de la varianza y de decisiones que todavía no has tomado, así que cualquier cifra sería una invención con aspecto de dato.
Tampoco conoce el tope de cobro, que es el límite sobre lo que se puede retirar de lo ganado con el bono. Un requisito perfectamente alcanzable con un tope bajo sigue siendo una oferta limitada, y ese dato hay que buscarlo en los términos.
Y no sustituye a leer la promoción. Si una de las cuatro cifras no está publicada, la calculadora no puede inventarla, y una oferta a la que le falta una de las cuatro no es evaluable por nadie, ni por nosotros.
Qué hacer con el número una vez lo tienes
La cifra diaria sirve para decidir, y decidir incluye la opción de decir que no. Un bono no es obligatorio: se puede depositar sin aceptarlo, y en bastantes casos es la mejor jugada. Si el resultado te pide apostar tres veces lo que apuestas normalmente, lo que la promoción te está ofreciendo no es dinero extra, es un contrato que cambia tu forma de jugar durante unas semanas.
Si decides aceptarlo, conviene anotar dos cosas antes de empezar: la fecha límite real y la cantidad diaria. Las dos se olvidan enseguida, y el plazo corre igual. Tenerlas escritas convierte el requisito en una tarea con forma, en lugar de una sensación difusa de que hay que seguir jugando.
Y si a mitad de camino la cuenta ya no sale, abandonarlo también es una opción. Perder el bono es el resultado previsto de no cumplir el requisito; seguir apostando para salvarlo es cómo un bono de mil pesos acaba costando mucho más que mil pesos.
De dónde salen los ejemplos
Los cinco casos de la tabla no son hipótesis: cada uno aísla una condición que encontramos realmente en los términos leídos el 30/10/2026. La base doble, el plazo de siete días y la contribución baja están tomados de ofertas vivas, y la última fila combina las tres para mostrar hasta dónde llega el efecto.
Si quieres ver esas condiciones en su contexto, con el casino y la fecha de lectura, están en la comparativa de condiciones, y cada familia de bono tiene su propia página: bono de bienvenida, bono sin depósito, bono por registro y giros gratis. Los términos que aparecen en los resultados están explicados uno a uno en el glosario.
Preguntas frecuentes
¿Se guarda lo que escribo en la calculadora?
No. Las cuentas se hacen dentro de tu navegador, las cantidades no se envían a ningún servidor y no quedan registradas en ninguna parte. Al cerrar la página desaparecen.
¿Hace falta una cuenta para usarla?
No hace falta ni cuenta, ni correo, ni aceptar nada. La calculadora no identifica a quien la usa.
¿El resultado es el dinero que voy a perder?
No. Es el volumen que hay que apostar, que es otra cosa: el mismo dinero se apuesta muchas veces. Lo que se pierde en el camino depende del juego y del azar, y eso la calculadora no lo predice.
¿Por qué pide la contribución si ya pide el multiplicador?
Porque la contribución multiplica el esfuerzo sin tocar el multiplicador. Un requisito de veinte mil pesos al veinte por ciento son cien mil apostados, y el número del titular no se ha movido.
Cálculo verificado contra los términos leídos el 30/10/2026. La calculadora funciona en el navegador y no envía ningún dato a ningún sitio.